martes, 24 de septiembre de 2013

DERECHO DE REPLICA.

Que tal amables lectores pues ya se está en este mes patrio y lo que resta para el fin de año  va que vuela, pues encima  están las celebraciones de Hanal Pixan, Hallowen, y luego viene  el desfile del 20 de noviembre y de ahí pal real, peregrinaciones, posadas,  navidad noche buena y año nuevo.
Por eso queremos comentar que este 15 se celebró en todo el país el 203 aniversario de la Independencia, por lo que contagiados con ese ánimo llegamos a la plaza vistiendo unos pantalones levis, con camisas chemise lacoste, tomamos coca cola, comimos antes de la cena hot dog o hamburgesas (bonita independencia), y luego fuimos a casa a celebrar eso si con cosas ya mexicanas como el pozole, los sopes o huaraches y la mexicana alegría bien helada (chelas) los más apegados a la tradición lo hicieron  con el famoso tequila y los caballitos y los más refinados o como dice el populacho, los hijos de la revolución  con ron, brandy o whishys si aunque no lo sepan pronunciar ya tienen la lana para comprar y apantallar y demostrar que son conocedores y de mundo.
Además el 16 para completar, tomamos parte en el desfile cívico militar  en el que el estado mexicano  mostró todo el musculo al sacar a la marcha a marinos, soldados y policías presumiendo armamento de grueso calibre como para recordarnos que si nos queremos poner al brinco, luego luego nos aplacan con chicas armitas si no pregúnteles a los maestros del CNTE que así fueron desalojados de la plaza de la constitución  en la víspera del citado grito que fue dado por  el mero mero de este país Enrique Peña Nieto en medio de silbidos y muestras de rechazo del populacho que dicho en palabras de los retoños del preciso somos  “la prole” a pesar de que hubo acarreados del estado de Hidalgo y de México,  para que la cosa salga bonita, por cierto ese estado, el de México es sede y cuna del famoso grupo “Atlacomulco” que dicen los letrados en la grilla que no existe pero que junto con la “Nomenklatura priista” pone y quita a presidentes del País, sino pregúntele al profesor Carlos Hank Gonzales fundador y cabeza de dicho grupo para deleite y placer de los mexicanos y la clase política priista que después de doce años de dejar de “mamar” del sistema pues les ganaron los panuchos,  ya están de nuevo en el poder y con sus famosas reformas le están haciendo la vida de cuadritos a los maestros con la educativa, con la energética  los izquierdosos y mal pensados del Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) que encabeza el Peje López Obrador  y quienes dicen que se le va a regalar a los cuates y   a los industriales y la clase media con la famosa reforma fiscal.
Dicho lo anterior “¡Viva México!”  y los mexicanos  que votaron por el regreso del tricolor  a los pínoles y por eso gritamos una hora el 15 de septiembre,  para luego callarnos o ser callados el resto del año por el sistema que nos rije.  
Además debemos decir que  el clima de inseguridad que priva en la nación  ensombreció la celebración de la Independencia ya que parece ser que la guerra contra el narco no se ganará dentro de las reglas de la democracia.
Y si lo analizamos bien pareciera que cada 100 años México tiene una cita con la violencia. Si bien el denominador común de nuestra historia nacional ha sido la convivencia social, étnica y religiosa, la construcción pacífica de ciudades, pueblos, comunidades y la creación de un rico mosaico cultural, la memoria colectiva se ha concentrado en dos fechas míticas: 1810 y 1910. En ambas, estallaron las revoluciones que forman parte central de nuestra identidad histórica. Los mexicanos veneramos a nuestros grandes protagonistas justicieros que  todos fueron  muertos violentamente: Hidalgo, Morelos, Guerrero, Madero, Zapata, Villa, Carranza. Pero, por otra parte, ambas guerras dejaron una estela profunda de destrucción, tardaron 10 años en amainar, y el país esperó muchos años más para reestablecer los niveles anteriores de paz y progreso.
En este 2013, México no confronta una nueva revolución ni una insurgencia guerrillera como la colombiana. Tampoco la geografía de la violencia abarca el espacio de aquellas guerras ni los niveles que ha alcanzado se acercan, en lo absoluto, a los de 1810 o 1910. Pero la violencia que padecemos, a pesar de ser predominantemente intestina entre las bandas criminales, es inocultable y opresiva. Se trata, hay que subrayar, de una violencia muy distinta de la de 1810 y 1910: aquellas fueron violencias de ideas e ideales; esta es la violencia más innoble y ciega, la violencia criminal por el dinero.
Esa es nuestra solitaria realidad. Y, sin embargo, la noche del 15  las plazas en todo el país se llenaron de luz, música y color. La gente vio  los fuegos artificiales y los desfiles, se escuchó  al presidente tañir la campana simbolizando al cura Miguel Hidalgo, y gritar con júbilo “¡Viva México!”. Así se vivió el 15 en caso todo el país pero  la realidad para todos los mexicanos es otra.
Y nos vemos en la próxima entrega.


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